Uveítis — Información para pacientes
La uveítis puede empeorar en pocas horas o reactivarse cuando parecía controlada. Reconocer a tiempo ciertos síntomas permite iniciar o ajustar el tratamiento antes de que la inflamación deje daño permanente en la visión.
Antes de empezar
La uveítis es la inflamación del interior del ojo. No es una sola enfermedad: puede deberse a infecciones, a enfermedades autoinmunes o presentarse sin una causa identificable. Según la parte del ojo que se inflama, se clasifica como anterior, intermedia, posterior o panuveítis [1]. Muchas formas de uveítis tienden a reactivarse a lo largo de los años, incluso cuando el tratamiento ha funcionado bien.
Cuando la inflamación no se controla a tiempo puede dejar secuelas: edema (inflamación) de la mácula, catarata, presión ocular elevada o cicatrices dentro del ojo. En un estudio de personas que viven con uveítis, el edema macular y la catarata explicaron cerca de dos terceras partes de los casos de pérdida visual [2].
Lo más importante: la mayoría de las complicaciones de la uveítis se pueden prevenir o limitar si se detectan y tratan a tiempo. Usted es la persona que mejor conoce sus ojos: si nota alguno de los síntomas de esta guía, no espere a su próxima cita.
Esta guía no sustituye su consulta. Las indicaciones que le dé su oftalmólogo para su caso particular tienen prioridad sobre esta información general.
Urgencia
Estos síntomas pueden indicar una complicación grave que requiere revisión inmediata. Si no logra comunicarse con su oftalmólogo, acuda a un servicio de urgencias oftalmológicas.
Disminución de la visión que aparece en horas o en uno o dos días, en uno o en ambos ojos.
Dolor profundo en el ojo que aumenta, que no cede con su tratamiento o que lo despierta por la noche.
Ojo rojo acompañado de dolor de cabeza intenso, náusea o vómito, o halos de colores alrededor de las luces. Puede tratarse de presión ocular muy elevada.
Aparición repentina de muchas moscas volantes, destellos de luz, o una sombra o cortina que cubre parte de la visión. Puede tratarse de un desprendimiento de retina.
Personas que viven con uveítis en tratamiento: escriba por WhatsApp indicando su nombre y el síntoma.
WhatsApp 81 3735 9484Atención pronta
Estos síntomas suelen indicar que la inflamación está activa o regresando. No son una urgencia inmediata, pero tampoco deben esperar a la cita programada.
Especialmente cuando el enrojecimiento se concentra alrededor de la parte de color del ojo (iris) y no mejora en un día.
Dificultad nueva para tolerar la luz del día o la iluminación interior, o molestia que empeora respecto a días previos.
Visión que se nubla poco a poco a lo largo de varios días y no mejora al parpadear ni al limpiar sus lentes.
Cualquier síntoma en el ojo que hasta ahora estaba sano, aunque sea leve. Algunas uveítis afectan ambos ojos en diferentes momentos.
Si los síntomas reaparecen mientras se reducen las gotas o las pastillas, la dosis puede necesitar un ajuste. No lo haga por su cuenta: avise a su médico.
Medicamentos
Los medicamentos que controlan la uveítis son muy eficaces, pero requieren vigilancia. Estas son las situaciones en las que debe comunicarse con su médico.
No suspenda los esteroides de golpe. La reducción debe ser gradual y según las indicaciones de su oftalmólogo; suspenderlos de forma brusca puede reactivar la inflamación.
Los esteroides pueden elevar la presión del ojo sin causar ningún síntoma. Por eso es indispensable acudir a las citas de control aunque se sienta bien. Conozca más en cuidados con corticoesteroides.
Avise a su médico si presenta fiebre, una infección que no mejora, heridas que no cicatrizan o síntomas nuevos en otra parte del cuerpo. Mantenga al día sus estudios de laboratorio. Conozca más en cuidados con inmunosupresores.
No use gotas sobrantes de tratamientos anteriores ni gotas recomendadas a otra persona. Algunas gotas con esteroide pueden empeorar ciertas infecciones del ojo o elevar la presión ocular. Toda reactivación debe ser valorada antes de reiniciar un medicamento.
Situaciones especiales
La uveítis asociada a artritis idiopática juvenil con frecuencia no da síntomas: el ojo no se pone rojo ni duele. Las revisiones programadas son la única forma de detectarla a tiempo, aunque el niño se vea y se sienta bien [3]. Más información en uveítis en niños.
Además de los síntomas visuales, avise si reaparecen dolor de cabeza intenso, zumbido de oídos o disminución de la audición, ya que pueden acompañar a una reactivación. Más información en síndrome de Vogt-Koyanagi-Harada.
Si ya tuvo toxoplasmosis en el ojo, la aparición de moscas volantes nuevas o de una mancha en la visión puede indicar que la infección se reactivó junto a la cicatriz anterior. Más información en toxoplasmosis ocular.
Información educativa para pacientes. No sustituye la valoración oftalmológica ni las indicaciones individuales de su médico tratante.
Si vive con uveítis y nota algún cambio, comuníquese con nosotros. Es preferible una revisión a tiempo que una complicación evitable.