Blog — Información para pacientes
Los corticoesteroides —comúnmente llamados esteroides— se utilizan de forma cotidiana para tratar muchas enfermedades. A nivel ocular se usan frecuentemente para el manejo de enfermedades inflamatorias oculares y uveítis. Entre los más recetados están la prednisona, la metilprednisolona, la betametasona y la triamcinolona.
El cuerpo humano produce cortisol de forma natural en las glándulas suprarrenales. Cuando se prescriben en dosis que exceden los niveles normales (más de 7.5–10 mg de prednisona al día), los corticoesteroides tienen un efecto muy potente suprimiendo la inflamación y modulando el sistema inmunológico.
Por sus múltiples efectos en todo el cuerpo, el uso crónico o a alta dosis puede producir efectos adversos que es importante conocer:
La mayoría de los efectos adversos son dosis y tiempo dependientes: el riesgo aumenta con dosis altas y uso prolongado. Su médico intentará disminuir la dosis lo más rápidamente posible manteniendo el beneficio terapéutico.
Lo que usted puede hacer:
⚠ NUNCA suspenda los esteroides de manera brusca
Cuando el cuerpo detecta que circula suficiente cortisol, deja de producirlo. Si suspende abruptamente el corticoesteroide, el cuerpo no producirá el cortisol necesario para la vida, lo que puede causar una crisis addisoniana, una emergencia que pone en peligro la vida.
Siempre reduzca la dosis de forma gradual bajo supervisión médica.
Contacte a su médico de inmediato si nota síntomas de infección o se producen heridas durante el tratamiento o dentro de los doce meses siguientes a su interrupción.