Enfermedades inflamatorias oculares
Las enfermedades inflamatorias oculares son poco frecuentes pero pueden ser devastadoras si no se tratan oportuna y adecuadamente. Son una causa importante de ceguera en personas jóvenes en edad económicamente activa.
Clasificación
Las enfermedades inflamatorias oculares (EIO) se clasifican de acuerdo al área del ojo afectada:
Superficie ocular
Afectan las capas externas del ojo: conjuntiva, episclera y esclera.
Segmento anterior
Iritis e iridociclitis. La más frecuente de todas. Ojo rojo, fotofobia y dolor.
Intermedia
Ciclitis y vitritis. Inflamación del cuerpo vítreo. Más frecuente en niños (pars planitis).
Segmento posterior
Coroiditis, retinitis, neuritis óptica. Puede cursar con ojo blanco y sin dolor.
Todo el ojo
Inflamación del segmento anterior y posterior simultáneamente. Ejemplo: Síndrome de VKH.
Vascular
Inflamación de los vasos sanguíneos de la retina.
Causas
Las EIO pueden clasificarse en:
Se puede presentar sin distinción de género, edad o raza. Las EIO más frecuentes en México son: pars planitis en niños, síndrome de VKH, toxoplasmosis ocular, uveítis anterior idiopática o asociada al antígeno HLA-B27.
Síntomas
Los síntomas dependen del área afectada:
Ojo rojo, disminución de la visión, molestia o intolerancia a la luz (fotofobia) y dolor.
El paciente puede tener el ojo blanco, sin dolor y con visión aparentemente normal, pero ver "mosquitas" o manchitas negras flotantes (miodesopsias).
¿Quiénes tienen mayor riesgo? Personas con enfermedades reumatológicas o autoinmunes (tiroiditis de Hashimoto, espondilitis anquilosante, síndrome antifosfolípidos), o con infecciones sistémicas como VIH, tuberculosis, sífilis o citomegalovirus.
Tratamiento
El primer paso es tener un diagnóstico preciso y conocer o descartar la presencia de una enfermedad sistémica causante. En muchos casos no es posible obtener el diagnóstico completo en la primera consulta, por lo que se puede iniciar un tratamiento anti-inflamatorio mientras se completan los estudios necesarios.
Los medicamentos de elección son los esteroides, administrados en gotas, vía oral o intravenosa. La dosis y vía dependen del diagnóstico y la severidad. Cuando se requieren tratamientos crónicos o la respuesta es insuficiente, se utilizan inmunosupresores no esteroideos.
Si la EIO es de origen infeccioso, debe combinarse el tratamiento anti-inflamatorio con el antimicrobiano específico: antibióticos, antimicóticos, antiparasitarios o antivirales según el agente causante.
Las enfermedades inflamatorias oculares requieren diagnóstico especializado. Agende una valoración a la brevedad.