Enfermedades inflamatorias oculares

Uveítis en
Niños

La uveítis en edad pediátrica representa un reto clínico especial por su presentación silenciosa, su asociación a enfermedades sistémicas distintas a las del adulto y el riesgo de pérdida visual permanente.

Introducción

Un reto
diagnóstico especial

La evaluación y manejo de pacientes pediátricos con uveítis representa tres retos principales: la dificultad para que los niños expresen sus molestias, la dificultad para realizar una exploración oftalmológica completa, y la necesidad de indicar tratamientos que no afecten el desarrollo del niño.

La uveítis en edad pediátrica es de 5 a 10 veces menos frecuente que en adultos, con una incidencia de 4.3 a 6 casos por 100,000 habitantes en edad pediátrica.

Pérdida visual severa: Se calcula entre el 25–30% de los niños con uveítis, debido principalmente al diagnóstico tardío y a las complicaciones como catarata, glaucoma y edema macular quístico.

Causas

¿Por qué
ocurre?

Las causas no infecciosas son las más frecuentes. Algunas enfermedades inflamatorias oculares afectan casi exclusivamente a pacientes pediátricos:

  • Uveítis anterior asociada a Artritis Idiopática Juvenil (AIJ) — la más frecuente en niños
  • Pars planitis — uveítis intermedia característica de la infancia
  • Toxoplasmosis congénita
  • Síndromes enmascarados — más frecuentes en los extremos de la vida; siempre deben descartarse en niños

Importante: Nunca debe olvidarse la posibilidad de un síndrome enmascarado (tumor intraocular) al evaluar un niño con uveítis. La leucocoria (mancha blanca en el ojo) siempre requiere evaluación urgente.

Síntomas

Señales de
alerta

En la mayoría de los casos, la inflamación puede carecer de manifestaciones externas. El diagnóstico frecuentemente es tardío porque:

  • El niño no expresa molestias visuales
  • Los padres no notan ninguna alteración visible
  • El ojo puede parecer completamente blanco y normal por fuera

Cuando la enfermedad ha afectado de manera importante la visión, pueden aparecer:

  • Estrabismo — desviación de un ojo
  • Leucocoria — mancha blanca visible en la pupila
  • Fotofobia — molestia al exponerse a la luz

Tratamiento

Manejo
cuidadoso y personalizado

A diferencia de los adultos, en los niños siempre es necesario realizar estudios de sangre, orina y radiológicos para confirmar o descartar infección o enfermedad sistémica asociada.

Esteroides

Siguen siendo la base del tratamiento, pero su uso en niños debe ser más cuidadoso que en adultos. Además de los efectos adversos conocidos (hiperglucemia, osteoporosis, retención de líquidos), en niños puede producirse retraso o detención del crecimiento.

Inmunosupresores no esteroideos

El medicamento más ampliamente estudiado en niños es el metotrexate. La experiencia con su uso en enfermedades sistémicas pediátricas ha dado pauta sobre su seguridad y eficacia.

¿Su hijo tiene diagnóstico
de uveítis o AIJ?

El seguimiento oftalmológico periódico es indispensable incluso cuando no hay síntomas. Agende una valoración especializada.

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